Una conexión diferente

 

Esta vez estimado lector, no empezaré, sino que terminaré hablando sobre un libro. Un libro especial que ha tenido un profundo impacto en mi vida no por su contenido sino por la historia que lo trajo a mi casa. El hilo que une estas dos historias que están a continuación es el impacto que puede tener en nosotros, las expectativas de un profesor o un maestro.


El comediante exitoso
Usualmente miramos con mi familia, un programa en la televisión norteamericano: El show de Jimmy Fallon. Es un show muy popular con celebridades como invitados y donde también vienen personas de la escena musical o artística que recién están despegando en sus carreras. Lo miramos porque es gracioso, creativo y nos viene muy bien unas buenas risas como para finalizar un día de trabajo y preocupaciones.

Hace algunas semanas, un joven comediante de stand-up vino al show. Josh Johnson es un hombre de unos 26 años que ya se ha hecho un cierto renombre como comediante en parte por haber sido finalista o haber ganado prestigiosos concursos en el área. Luego que hizo su número en el show, se sentó con el anfitrión del programa a conversar sobre su ascendente carrera y su vida como hacen todos los invitados. Pero lo que sucedió allí, fue muy inesperadamente tierno, conmovedor y valioso a la vez para la audiencia y para los invitados.

El anfitrión Jimmy Fallon: Tengo entendido que trajiste a alguien muy especial contigo hoy.

El comediante: Si. Mi profesor de secundaria está aquí. La primera vez que hice stand up para un concurso de talentos en la escuela secundaria, él me dijo: “Algún día te voy a ver actuar en el show de Jimmy Fallon” , entonces lo hice volar hasta aquí para que no se perdiera este momento. Allí está el profesor Ward!

(El profesor Ward saluda orgulloso y visiblemente emocionado desde el público que no puede creer y permanecen de mandíbula abierta modulando un “ahhhhhhhhhhh” )

El anfitrión: Hey Profesor Ward! Él lo ha conseguido!

Este es el link.

Fue un momento tan lindo. Fueron quizás 15 o 20 segundos de televisión pero dejó ver tanto sobre ellos dos. Dejó ver cuán significativo y alentador pueden llegar a ser las palabras de un profesor para un alumno que recién comienza tímidamente a mostrar sus talentos (aunque esto no tenga nada que ver con su asignatura en la escuela.) Dejó ver cuán alerta puede estar un docente a las potencialidades de otro humano que en ese momento de su historia, es su alumno. Por otro lado, demostró cuán poderoso puede ser para una persona joven que otro crea en él. Por último, y no menos importante, ese momento mostró como uno puede llegar al éxito sin olvidarse de sus inciertos comienzos.

Si se están preguntando qué tiene que ver esta “anécdota” con el libro que mencioné al principio, aquí está la otra historia.


Un libro de 70 años con una lección que perdura.

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El texto único de 5to año era usado en las escuelas públicas uruguayas de los años 40 cuando mi padre era un niño y cubría varios temas de la currícula del momento. Mi padre lo ha conservado como un valioso tesoro toda su vida y cuando me enteré por qué, fui yo la que conservé la historia como un tesoro.

Lo interesante aquí es que mi papá nunca cursó 5to año de escuela. Sólo llegó a 4to año, que era la única posibilidad con la que contaban los alumnos de ciertas alejadas áreas rurales del Uruguay en esa época. Si querían continuar con los estudios, tenían que ir a las escuelas del pueblo, lo cual estaba fuera de las posibilidades no solo por la situación económica sino geográfica. Muy alejados de todo, era a veces una odisea tan sólo llegar a la escuela cada mañana. A pesar de que su mamá sabía que era bueno para los cuatro hermanos tener una educación básica, la situación financiera de la familia, devastada por la repentina muerte del padre, requería otras prioridades: trabajar para cubrir necesidades básicas.

Entonces, por qué mi padre terminó acarreando su libro y sintiendo un gran orgullo de el? Porque su maestra de 4to año muy alerta y consciente de que esos niños no podrían seguir con su educación formal, insistió para que compraran el texto “para continuar estudiando y adquiriendo importantes conocimientos que serán útiles para su vida” pero por si solo. La maestra fue tan persuasiva con su argumento mi padre convenció a su madre que le comprara el libro. Consiguió el dinero, dos pesos de esa época, para que la maestra pudiera traérselo de Montevideo, a casi 200 kilómetros de la escuela, pero el único lugar donde podía conseguirse.

Incluso siendo tan joven, mi padre apreció el interés de su maestra por su futuro aprendizaje y la preparación para su vida. Sintió por lo tanto, que tenía que estar a la altura de la expectativa. Obtuvo su libro, escribió su nombre en la contratapa y comenzó a leer tema por tema. Cuando un par de años después, a los 12 años, tuvo que dejar su casa para irse a trabajar por su cuenta en una estancia (por unos pocos pesos mas comida y estadía), qué pudo haber llevado en su pequeña valija? El texto único de 5to año. El que leía cada noche antes de dormir. Y que contenía datos geográficos de su país, hechos históricos o datos sobre plantas, animales o clima, con lo cual podía sentir que aun estaba aprendiendo “conceptos importantes para su vida”

Muchos años después y muchos trabajos después, cuando era trabajador de una fábrica en la ciudad y pudo casarse y comenzar una familia y tener un hogar, su orgullo era comprarle a su única hija, libros. Se imaginarán para este momento que ésta es es una de las conexiones más grandes de toda mi vida y de donde proviene mi amor por los libros y el conocimiento.

Dos historias, una idea: El profundo impacto que un comentario asertivo y alerta de un adulto respetuoso puede tener en toda nuestra vida, nunca dejará de maravillarme. Se me ha revelado no sólo lo significativo de las conexiones en nuestras historias personales, sino también la responsabilidad de nuestro rol como docentes.

Les deseo muchas significativas conexiones en y para sus vidas, con o sin libros. La magia siempre sucede.

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